martes, octubre 02, 2018

Miedos P. I


Algunas veces me encuentro observando la nada y pensándolo todo.
Otras veces lo observo todo y pienso en nada.
Si tuviera que elegir, elegiría no pensar en nada.

¿Por qué? Porque cuando pienso en todo me vuelvo consiente de lo quebrado de mi ser.
Dicho de forma figurativa, sí, doliendo como si en verdad mi cuerpo estuviera herido.
No confío en nadie, y con esto no me refiero a que no crea en sus palabras, me refiero
a que no me confío a ellos, ni a ti, ni a él, ni a ella, a nadie.
No creo que nadie necesite llevar el peso de mis heridas,
mucho menos cargar mis oscuros pensamientos.

El cansancio siempre está presente,
cansancio de tratar de mantener todos los pedazos juntos.
Cansancio por la certeza de que ya en el camino
se han quedado muchos atrás que no podré recuperar.

Ocasionalmente me encuentro en la habitación,
me doy un abrazo egoísta con la esperanza de sanar.
Pero ¿Quieres saber la realidad?


La realidad es que un día me voy a desvanecerme,
eso es lo que pienso, eso es lo que siento, incluso a veces lo deseo,
sólo espero sea en el momento justo… y aún así, tengo miedo.


Mientras tanto agradece mi sonrisa no sincera, podría ser la última que veas.


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